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VAJILLA - CRISTALERÍA - MANTELERÍA - ANTIGÜEDADES
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Un viaje de ida

Un viaje de ida

 

-                -   ¿Cuál es tu función en Alicia Antigüedades?

-                -  Decir mis pavadas.

                                         Hablar en serio con él es casi imposible. El velo del humor transforma en un enigma todo lo que lo rodea. Hoy, a cuatro años de su llegada, Seba es una figura casi identitaria de Alicia Antigüedades. Por eso esta vez, vamos a invertir los roles y voy dispuesta a sacarle aunque sea una frase seria, como que me llamo Ivana.

Quinto de siete hermanos y con una multitud de sobrinos; Maestro retirado y escritor por naturaleza desde niño, reparte sus horas entre su trabajo como Redactor digital y su asistencia casi permanente en los vivos de lunes y jueves.

Comenzó “diciendo pavadas” que hacían estallar de risa a Alicia durante sus transmisiones y a más de uno del otro lado. Poco a poco, ese humor se contagió a los demás, convirtiéndose en un estilo imposible de copiar. La descripción desopilante de algún objeto, la aparición de sus “tíos” en las figuras de porcelana, o las peleas (ficticias, aclaro) conmigo desde el otro lado de la pantalla.

Dueño de una facilidad innata para las palabras, decidió volcar una creatividad poco usual en algo que a todos nos convoca: la pasión por la vajilla.

-                 - Ali me dio la libertad para expresarme no solo en los vivos animando a la gente, sino también desde su negocio. Es muy lindo encontrar inspiración en objetos y en piezas con tanta historia, que movilizan tantos sentimientos.

La idea de “un poema cada viernes” surgió casi por accidente (y como chiste, para variar). Usando fotos de escenas galantes o figuras expuestas en los mismos vivos, Seba crea cada semana universos que nunca terminan de sorprender. Con humor, con emotividad, o con anécdotas que surgen en las transmisiones, nos conduce a todo aquello que, supone, tienen para contar la vajilla o sus dueños.

Le preguntamos qué cosas lo ayudan a escribir.

-               -  Me inspiran los Alicitos cuando cuentan sus historias. Me emociona cuando aparecen piezas que los llevan de viaje a la mesa de sus abuelos o de su infancia: una merienda, una cena, un cumpleaños. Todo tiene como testigo silencioso a alguna taza, un plato, algo de la memoria visual que sirve como pasaje hacia el recuerdo. Y es lo que trato de movilizar, el disfrute de aquello tan simple. Lo que más me gusta hacer, es jugar a ponerme en la piel de esa persona y traducir lo que siente. A veces ocurre la magia.

Quien empezó participando de los vivos “cuando eran en blanco y negro”, hoy es la voz escrita de un espacio que supo transformarse en la casa de todos. En el caso de Seba puede decirse que, buscando lozas, encontró poesía.

-                  - Lo digo siempre que puedo: es un viaje de ida. Para mí lo fue. Ali empezó siendo una ventana para observar, con el tiempo se transformó en un espacio y hoy puedo decir que es un hogar. Mi intención es que cada “alicito” que llega, así lo sienta. Que además de vajilla para comprar, se reencuentre con recuerdos, con emociones, y con gente que siente algo similar. Que sea una experiencia para todos los sentidos.

Seba nos vende con su pluma (comprada en Alicia Antigüedades, por supuesto) un pasaje al espacio donde todos solemos encontrar felicidad: la niñez, los recuerdos, la familia. Usa como medio nuestra pasión: la vajilla. Solo hay que animarse y entender que es un viaje solo de ida.